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DESTACADO TÁCTICO: ATHLETIC CLUB – DEFENSA VS R.MADRID

La idea de Marcelino García Toral para jugar la semifinal de la Supercopa de España ha sido evidente desde el primer minuto: presionar alto y agresivo la salida del Real Madrid para forzar errores y llegar rápido al gol. Y fue exactamente lo que sucedió. Desde el inicio del partido, cuando los de Zidane tenían la posesión y buscaban una salida limpia desde atrás, el Athletic Club se posicionaba en bloque alto con un 4-4-2 (que posteriormente mantuvo, también, en bloque bajo) y sus jugadores de mitad de cancha hacia delante realizaban vigilancias ante los propuestos por el equipo Merengue en la salida.

El rol de los volantes ofensivos (De Marcos y Muniain) fue fundamental para que esta presión alta resultase efectiva; De Marcos cerraba con el mediocampista contrario, Toni Kroos, cuando la pelota circulaba por el costado opuesto, y exactamente lo mismo hacía Muniain con Modric. Así, el Athletic lograba contrarrestar las progresiones del Real Madrid cerrándole los pasillos interiores y obligándolo: 1) a retroceder o 2) a apostar por un cambio de orientación.

También fue fundamental lo ejecutado por Unai Vencedor y Dani García en este trabajo de presionar alto para recuperar y verticalizar con rapidez. Los mediocampistas se repartían el marcaje de acuerdo a los movimientos de los encargados de la salida del Real Madrid. Esto les permitió tapar líneas de pase en fase de inicio y estar muy bien posicionados vigilando los constantes descensos de Karim Benzema y Eden Hazard.

La propuesta de Marcelino no tardó en hacer efecto en los primeros minutos, dado que la jugada del primer gol no es más que la representación de una presión alta bien ejecutada con el objetivo de acumular fallos en la salida del Madrid y ser profundo. En el 1-0, se observa claramente que el poseedor de la pelota, Lucas Vázquez, está siendo acosado por Iker Muniain y, además de estar incómodo, no encuentra pase claro: De Marcos está con Kroos (como se indicó anteriormente), Iñaki Williams con Varane y Dani García con Modric. El hombre “libre” es Casemiro (aunque está siendo vigilado por Unai Vencedor y Raúl García) y más adelantado, Benzema. El error de Lucas es jugar con el francés, porque el pase es interceptado y se desata la transición ofensiva que deriva en el primer tanto. Sin embargo, lo cierto es que el que ayer actuó como lateral no tuvo una opción de pase realmente claro como consecuencia de esta labor agresiva en el pressing que ejecutó, de manera sensacional, el Athletic Club. El mérito estuvo en los de Marcelino.

El Athletic mantuvo esta firme postura de presión alta durante todo el primer tiempo, y en el segundo apostó por un repliegue en 4-4-2 (aunque también fue a presionar alto cada salida rival) cerrando carriles internos y obligando al Real Madrid a jugar por las bandas, trámite que le costó a los de Zidane por la falta de creatividad y de desborde que presentaron. En definitiva, el encuentro de las semifinales de la Supercopa de España fue la clara demostración de que sí, se puede controlar un partido a partir de la organización defensiva y la presión alta siempre que la idea se efectúe correctamente; tal y como la ejecutaron los hombres de Marcelino García Toral, que se aseguraron la presencia en la final del torneo.

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